
Resulta difícil de creer que Dubai, hoy en día un importante destino turístico y uno de los principales actores de la economía mundial, fuera hace menos de un siglo poco más que un páramo desértico, hogar de beduinos y de un grupo de colonos asentados en torno a la cala, una ensenada natural de agua de mar que en la actualidad ocupa el centro de la ciudad. La evolución de Dubai ha sido impresionante y ha visto la construcción de grandes rascacielos y relucientes bloques de oficinas a orillas de la cala. El desarrollo ha sido bien gestionado. Prueba de ello es el diseño y la estructura de la ciudad, que muestra como la riqueza proveniente del petróleo se ha utilizado de manera eficaz.
Dubai, aparte de ser una ciudad turística, es también un centro de convenciones, con un extraordinario nivel en todos sus servicios. La estrella principal donde celebrar cualquier evento es el “Burj Al Arab”, único hotel de siete estrellas en el mundo. Éxito garantizado en la celebración de eventos y viajes de incentivo.